ALIANZAS

Más o menos.

Autor: Amalio Rodríguez.

Ilustración: Altus.

Música recomendada por Nulex.

NAVE DE ASALTO 616 DE LA CORPORACIÓN

-Entonces, ¿cuál es el plan?- Dijo Carl al holograma de Yulma que estaba hablando con él desde Turk.

-Iremos a la Tierra, pero primero tenemos que resolver un tema en la Clarence Vön I.

-¿Necesitáis nuestra ayuda en esa nave-mundo?

-No, además no podríais entrar. A estas horas ya deben estar peinando la galaxia para encontrar las naves que robamos en Hundrux 5.

-¿Qué podemos hacer?

-Tenéis que ir al Cinturón de Kuiper. Necesitaremos a Gulnas y Wokerdst de nuestro lado. De otra forma, aunque contemos con Jan, no podremos con la corporación. No sin sus ejércitos.

-De acuerdo, Yulma. En cuanto tengamos su respuesta te lo haré saber.

Carl cerró la conexión y la imagen de Yulma desapareció. Se dio la vuelta y miro al numeroso grupo que le acompañaba en la nave.

-Rumbo al cinturón de Kuiper. Buscad armas y todo aquello que pueda servirnos en caso de que nuestra llegada no sea bien recibida.

 

TURK.

Mi madre se acercó a mí. Yo miraba una y otra vez la conexión con Ribard en la que se veía a Cadena atada al potro de tortura al fondo.

-Deberías dejar de martirizarte viendo eso una y otra vez.

-No, no…-Balbuceé.

-Sí, sí…

-No, digo que no es real. No es de ahora.- Dije ilusionado, mientras volvía a poner la grabación para que la viera mi madre.

-¿Cómo lo sabes?

-Está blanca.-Dije, sin darme cuenta de que solo yo sabía a qué me refería.

-¡¿Qué?!

-No está bronceada. Es una grabación antigua. Nunca dejaría que su piel recuperase el tono blanquecino. Me lo confesó en Muney. Le recordaba su cautiverio. Por eso sé que es una grabación.

-Genial, entonces, ¿por qué vamos a buscarla?

-Porque alguien nos está mintiendo, alguien nos está traicionando y no es Ribard…tiene que ser Héctor, nadie sabía nada del puto psicópata…

-¡Jan! Habla bien.

-Mamá, ya habrá tiempo de hablar bien. Ahora no puedo, la verdad.

Abracé a mi madre y fui al puente de mando. Allí estaba Yulma.

-Turk, creo que es el momento de ponernos en contacto con mi Nulex.

EDIFICIO GOBERNADOR. CLARENCE VÖN I

“¡Me cago en todo!” Gritó Héctor al enterarse de la noticia de la muerte de Ribard. Luego salió a su adorado balcón y vio lo que temía que ocurriese de un momento a otro. La nave del presidente de la corporación se abría paso en el cielo de la ciudad. Era enorme, imponente y desproporcionada, como todo en V.I.D.A. El sonido de una llamada entrante le rescató de su ensimismamiento. Se acercó a su escritorio y conectó el comunicador. La imagen de un heraldo del presidente apareció en su despacho.

-El presidente Altus desea verle.

-Sí,claro sí…

-Tiene una nave esperándole. Salga al balcón. Ahora.

Héctor obedeció y al instante una pequeña nave monoplaza apareció frente a su balcón. Subió.

NAVE DE ALTUS.

El presidente de la corporación se acercó a la puerta de la entrada de su despacho y, al hacerlo, ésta se abrió al detectar su ADN. Todo en esa nave, en el edificio, en la corporación estaba bajo el influjo de su ADN, esa era su mejor clave de acceso porque no hay dos humanos con el código genético idéntico…o tal vez sí.

Altus se colocó frente al panel de  control de V.I.D.A. desde ahí podía ver, en una especie de gráfico 3D los dominios de la corporación; planetas, galaxias, sistemas…lo más grande…y lo más pequeño; ciudades, pueblos, casas. El presidente acababa de recibir el informe de los incidentes en el planeta cárcel. 

Amplió la vista hasta Hudrux 5.

-Ampliar campamento sector 3.

Frente a él se mostró el círculo central, vacío y a sus drones de combate inactivos dentro de una zanja.

-Retroceder a cuando tuvo lugar el conflicto.

La imagen retrocedió a unas horas antes. Altus vio la llegada de una nave geminiana a la plaza y cómo de ella bajaban dos geminianos.

-Ampliar sobre geminianos.

Nada. Llevaban el yelmo puesto y era imposible identificarlos.

-Avanzar.

La imagen avanzó hasta el momento en que los geminianos, mi abuela y yo, salían del interior del edificio del sector 3…sin yelmo.

-¡Alto! Ampliar sobre geminiano.

La imagen amplió mi cara en todo su patético esplendor.

-Eres idéntico.- Susurró Altus al verme.- Localizar nave.

La imagen se fue reduciendo hasta que de ver la aldea pasamos a ver el planeta, de ahí el sistema y la galaxia y, de pronto volvió a sumergirse en la galaxia para localizar lo que parecía un punto distante y resultó ser Turk.

-Te tengo, cloncito.

Héctor entró en el hall principal que daba acceso al despacho de Altus. Esperó junto a la guardia personal del presidente hasta que éste les indicó que podían entrar. Pasados unos minutos uno de los guardias le señaló la puerta. Héctor se dirigió hacia ella y ésta se abrió.

-Señor.-Dijo Héctor el sumiso.

-Así que te han dicho que Jan está aquí y por eso he cruzado la galaxia.

-Sí, señor. La muchacha y los geminianos me lo han asegurado.

-Tengo una duda, Héctor.

Altus rodeó con su brazo a Héctor, suavemente.

-Di…diga, señor.

-No entiendo cómo llevas siendo gobernador de esta nave-mundo tanto tiempo, no entiendo como siempre ganas.

-Bueno, la gente confía en mí, hago progresos.

-No.- Rio Altus.- Te diré mi teoría, creo que la gente te vota para poder reírse de ti. ¡Porque no se puede ser más imbécil!

-No, no entiendo, presidente.-Confesó aterrado Héctor.

Altus se acercó al panel y lo activó de nuevo. En primer plano Turk sobrevolaba el espacio.

-¿Es esa la nave en la que se supone que está Jan oculto, aquí en tu Clarence Vön I?

-Señor, me dijeron…

-¡Me has hecho venir aquí para nada! Ese puto psicópata que me dijiste que le sacaría la información a la chica, ¿dónde está?

-Verá, Ribard, bueno, es que…

-¡Contesta!-Gritó Altus.

-Está, está muerto. Cadena le ha matado.

Altus se dejó caer en el sillón tras su escritorio, tras él un enorme ventanal de Vex dejaba ver el espacio.

-No sé si estoy más enfadado contigo por ser un imbécil o por ser un incompetente.

-Pue…, puedo arreglarlo, señor.

-¿Puedes resucitarle?- Bromeó enfadado Altus.

-No, no. Digo que ellos no saben que sabemos que su historia es mentira. Tenemos una ventaja sobre ellos, señor. Podemos usarla.

-Héctor, no te das cuenta de que ellos no me sirven, ¿verdad? Ya sé dónde está el muchacho, solo tengo que enviar una orden para que destruyan esa nave con él dentro.

-Sí, bueno, pero ellos, ellos…-Balbuceó Héctor.

-¿Quién es tu segundo, Héctor?

-Anna Luxim, ¿por qué?

Altus activó el comunicador de su escritorio.

-Anna Luxim.

Durante unos segundos, el tiempo que tardaron en responder, Héctor y el presidente estuvieron en silencio.

-¡Presidente! A su servicio.-  Dijo una sorprendida Anna Luxim.

-La llamo para felicitarla por su recién adquirido ascenso a gobernadora. El gobernador acaba de presentar su dimisión.

-Gracias, señor, no tenía noticias.

Altus cerró la conexión y miró a un tembloroso Héctor.

-Bien, Héctor. Gracias por tus servicios. Si vuelvo a saber algo de ti acabaré contigo y con todos los tuyos. Desde hoy para mí no existes.

-Pe, pero…

-Por favor, no hagas que mi anterior frase sea literal.

Héctor salió del despacho escoltado por dos guardianes.

-Calcula la ruta de la nave.

La pantalla trazó una línea entre Turk y su destino: la Clarence Vön I.

-¡Vaya! Qué sorpresa.- Reconoció el presidente al darse cuenta de que no había hecho su viaje en vano.

Con un gesto la pantalla se apagó y volvió a verse el exterior del espacio.

-¡Guardia!

Los dos guardianes de la puerta entraron.

-Quiero que localicen a estos tres itinerantes.- Dijo mientras aparecía en el panel trasero las caras de Mrck, el geminiano y Cadena.-  El JIS los acaba de considerar culpables del asesinato de un tal Ribard. Pueden actuar bajo la directiva 365.

La directiva 365 no significaba otra cosa que cumplir con la pena de muerte en el momento y lugar en el que se encontrase a los sentenciados, es la misma directiva que me aplicaron a mí en el JIS. Cadena y los geminianos estaban condenados a muerte, pero yo aún no lo sabía. 

TURK

-¿Inicio la comunicación con tu Nulex, Jan?

-Por favor, Turk. Probemos.

Un sonido intermitente ocupó la estancia durante unos segundos. A mí me parecieron años. Iba a hablar con Cadena, por fin, después de tanto tiempo. En el puente de mando apareció la imagen de mi Nulex transformado en una nave Dkúbito. En su interior, una bronceada Cadena me miraba sorprendida.

-¡Jan! ¡No me jodas!- Gritó.

-Hola, Cadena.- Dije, con una voz tan tonta que casi me dan ganas de vomitar allí mismo.

-¿Dónde coño has estado?

-¡Buf! Sigo en la nave del geminiano. No te lo vas a creer, terraformé un planeta, le llamo Endor, como Star Wars…la película…

-Sí, la del tipo con el nombre gracioso.

-Esa…mi abuela me encontró en Endoor. Mi abuela es la que intentó matarnos en la nave-mundo…joder, eso ha sonado raro, pero no quería matarnos, al contrario. Ella es  brutal, te va a encantar conocerla, os vais a llevar genial. Me ha adiestrado, tendrías que verme luchar ahora…que se prepare el puto Ribard, ¿sabes que está vivo? Me envió un mensaje para hacerme creer que te tenía…

-No, no está vivo. Me lo acabo de cargar.

-Alucinante.- Dije otra vez con ese tonillo más cercano a estar hablando con un unicornio pequeñito rosa que con toda una mujer.

-¿Dónde estás?

-En breve llegamos a la Clarenc…

-¡Ni de coña!- interrumpió gritando Cadena- Da la vuelta. El presidente está aquí. Viene a por ti.

-Pero, ¿entonces qué hago?

-Ya sabes lo que tienes que hacer. El edificio de la corporación es todo tuyo. Altus no está en él. Nosotros vamos a salir de esta nave. Héctor es un traidor, siempre lo ha sido. Nos ha vendido a V.I.D.A.

-Pero, quiero ir a por ti.

-¡Jan! Ahora debes cumplir con tu misión. Da la vuelta y ve a La Tierra. Acaba con ellos. Luego tendremos toda una eternidad para estar juntos.

Qué bien sonaba. “Toda una eternidad para estar juntos” Cadena cerró la conexión y yo me quedé deseando decirle “te quiero” pero no hacía falta, con el tono con el que me dirigía a ella, era más que evidente. Bueno, el tono y los rostros de todos los que asistieron a la conversación que me miraban con gesto de: “¿Y este es nuestro líder?” Saqué mi mejor voz impostada y dije:

-Vamos a La Tierra, Turk.

-De acuerdo.

La nave cambió su rumbo. En pocas horas estaríamos en el planeta azul.

CLARENCE VÖN I

Cadena aterrizó frente a la Fénix negra. Allí Mrck y el geminiano la esperaban. Les puso al día rápidamente de sus últimas horas en la Clarence, desde su llegada hasta la muerte de Ribard, pasando por el mensaje que les envió pidiéndoles que la esperasen en la nave. Por supuesto no obvió el detalle de que yo la había llamado y de cómo consiguió convencerme de que  fuese a La Tierra. Ahora eran ellos los que debían huir porque, aunque aún no lo sabían, Altus había activado la directiva 365 contra los tres.

Se dispusieron a subir a la nave cuando una figura familiar se acercó hasta ellos.

-¡No podréis salir de aquí sin mi ayuda!-Gritó Héctor.

Cadena le apuntó con su arma, una pequeña pistola de impulsos sonoros. pero dejó de hacerlo cuando vio que no iba solo, tras él una mujer y unos niños pequeños se escondían.

-¡Puto traidor! Te voy a matar, nos vendiste a la corporación y le dijiste a Ribard dónde encontrarme.

-Por favor, no me mates. Os ayudaré, lo juro. Solo podréis salir si yo os acompaño. Ya no soy gobernador de la nave, Altus me ha sustituido, pero sigo teniendo algunos privilegios, como realizar aperturas en el Vex para que salga una nave. Llevadnos con vosotros y facilitaré nuestra salida o no habrá forma de salir de esta nave-mundo.

El geminiano se acercó a Héctor. Le agarró de la pechera y le levantó del suelo sin casi dificultad. La familia de Héctor miraban aterrados.

-Vendrás con nosotros. Nos permitirás la salida, pero si intentas algo te mato, si respiras alto te mato, si escupes te mato, si me aburro…te mato. ¿Entendido?

-S,s,s…

-Si tartamuedas…

-Sí, entendido, entendido.

-Viene alguien. – Advirtió Cadena.

Del “Viene alguien” al primer disparo pasaron dos segundos. Dos segundos que fueron suficientes para que Mrck corriera hasta los guardianes que disparaban y empezara a golpearles. Cadena, a su vez, disparaba protegida tras la nave. Finalmente, entre disparos de los guardianes, la familia de Héctor, él mismo, Mrck, el geminiano y Cadena subieron a la nave.

Héctor se sentó junto a Mrck, lejos de Cadena, que no dejaba de mirarle con un odio y una rabia solo reservada hasta entonces para Ribard. Cuando llegaron frente a la gran burbuja de Vex, Héctor se colocó frente a la pantalla de navegación e introdujo un código.

Lentamente el cristal de Vex se fue abriendo y la nave salió en dirección a La Tierra. 

Héctor fue atrás, donde estaba su familia. Se sentó junto a su mujer. Uno de sus hijos, de no más de 9 años se acercó hasta él.

-¿Por qué dicen que eres un traidor?

-Cosas de mayores, hijo. No lo entenderías.

Pero el niño sí lo entendía, perfectamente.

 

PLANETA GULN.

Carl, preparaba la nave para el inminente ataque gulna. A las defensas del planeta no les había hecho mucha gracia que una nave de V.I.D.A. entrase en su órbita sin advertir de su legada, y sus repetidas llamadas explicando que no pertenecían a la corporación no habían tenido mucho éxito.

– ¡Disparen!-Gritó desde el mando de Guln el Comandanta gulna, Axilus.

El pulso energético salió desde los cañones e impactó inmediatamente contra la nave que se quedó sin suministro eléctrico. Lentamente empezó a caer como una piedra hacia la tierra rojiza de Guln. El impacto y la muerte era inminente, lo que significa que no habrá alianza y sin ella, tal vez no habrá victoria.

 

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